Augusto Ferrari nace en el pueblo de San Possidonio, Módena, en 1871. Es adoptado por una pareja de campesinos que lo cría en Génova. En su juventud, llevado por el deseo de convertirse en pintor, se traslada a Turín, donde ingresa a la Academia Albertina de Bellas Artes y al Museo Industrial Nacional. En 1900 se gradúa como profesor de ornato, es decir, de dibujo arquitectónico.

A lo largo de su vida, Augusto se desempeña como artista en diversos medios: pintura de caballete, realización de panoramas, frescos, fotografía y arquitectura. Durante los inicios de su carrera en Italia, expone pinturas en Turín, Londres, Paris, Saint Louis y Munich, trabaja en los frescos de la Iglesia parroquial de Cambiano (cercana a Turín) y se inicia en la pintura de panoramas junto a su profesor de la Academia, Giacomo Grosso. En 1910, realiza el primer panorama de autoría propia, Messina destruida por el terremoto de 1908, una imponente tela de más de 120 metros de diámetro que, instalada en una rotonda en 360°, le permitió a los espectadores que la visitaron en Turín, acercarse a la tragedia acaecida en Messina. La intención de exhibir esta tela en Buenos Aires, lo lleva a viajar a dicha ciudad, aunque no logre concretar la ansiada exposición.

De todos modos, en 1914 el artista se instala en Buenos Aires, donde lo sigue más tarde su hija Augusta que también continuará viviendo en nuestro país. Recién llegado, el artista pinta la capilla de la Asociación del Divino Rostro (junto al Parque Centenario), donde conoce a Susana Celia del Pardo, con quien se casa y tiene cinco hijos.

En su experiencia como pintor de panoramas en Italia, Augusto había participado de la realización del Panorama de la Batalla de Maipú (1909), encargado por el gobierno argentino. Gracias a esta experiencia, una vez instalado en Buenos Aires recibe otros encargos, que son vistos por centenares de espectadores: Panorama de la Batalla de Salta y Panorama de la Batalla de Tucumán (ambos de 1916). Además, entre 1917 y 1922, pinta más de cien escenas en el interior de la Iglesia San Miguel Arcángel (en Buenos Aires) y refacciona su fachada. Se conservan las fotos que el artista tomó a los diversos personajes que conforman las escenas bíblicas, utilizándolas como modelo visual de las pinturas que pueden verse en los muros de la iglesia. Este método lo continúa Ferrari en la diversa producción que crea en su estadía europea (de 1922 a 1926): las fotografías que toma de paisajes, desnudos y escenas familiares tienen su correlato en pinturas de caballete. El paso del tiempo y el cambio en las apreciaciones estéticas permiten convertir esas fotografías que eran parte de su proceso de trabajo en obras con peso propio.

Desde 1926, Augusto Ferrari se aboca principalmente a la arquitectura, realizando el claustro del Santuario capuchino de Nueva Pompeya en Buenos Aires. Al año siguiente inicia en la ciudad de Córdoba, lo que puede considerarse su obra maestra: la Iglesia del Sagrado Corazón, conocida como “Los Capuchinos”; un edificio neogótico, construido con hormigón armado, con una fachada policromada y ornamentada que alcanza un gran efecto teatral. Su trabajo arquitectónico en la provincia de Córdoba es prolífico: realiza arquitectura civil (los chalets La Golondrina y La Cigarra y el castillo San Possidonio, en Villa Allende; la Hostería San Leonardo en Agua de Oro, entre otros edificios) y cuantiosos edificios religiosos (como la capilla de Nuestra Señora del Huerto y la iglesia y colegio Nuestra Señora de la Merced, además de otras iglesias en Villa Allende, Unquillo y Rio Cuarto).

Augusto Ferrari fallece en 1970, dejando un legado artístico variado, único e inconmensurable, que su familia pone en valor y da a conocer con diversas acciones: su hijo León realiza en 2002 una exhibición y catálogo de su obra en el Centro Cultural Recoleta (CCR), que también se muestra en la Universidad de Córdoba; al año siguiente dona, junto a su hermana Susana, una selección de fotografías al MNBA. En 2005, nuevamente en el CCR, se realiza una exposición sobre las pinturas de la Iglesia de los Capuchinos, junto a la edición de un catálogo. Diversos conjuntos fotográficos de Augusto serán expuestos: en la Cuarta Bienal del Mercosur en Porto Alegre (con la fotografía del Panorama de Messina como protagonista); en el Centro Cultura Rojas (el mismo panorama junto con una selección de desnudos) y en la 41° edición de Les Rencontres D’Arles (Francia, 2010), uno de los más importantes festivales internacionales de fotografía (donde se exhiben las fotos tomadas para realizar las pinturas de la Iglesia de San Miguel).

En 2008, León y su familia deciden crear una fundación que nuclee la preservación y difusión de la obra de padre e hijo, por ello se nombra “Fundación Augusto y León Ferrari. Arte y Acervo” (FALFAA). En 2018, será celebrada la obra de Augusto en Italia con una exposición en la Pinacoteca Albertina de Turín y otras iniciativas, gracias a las generosas donaciones de su familia a la Academia Albertina, a los Museos Cívicos de Módena y al Museo Nacional del Cine de Turín. En 2023, se realiza la muestra “Fotografías de Augusto Ferrari en la Colección del Bellas Artes” en dicho museo. Actualmente se prepara una exhibición de retratos con ocasión del 153° aniversario de su natalicio, en el centro de interpretación de Augusto Ferrari, en San Leonardo (Agua de Oro, Córdoba).